
En un acto que combinó territorio, memoria e intimidad, Juan Jiménez, experto mezcalero oaxaqueño, ofreció en Suiza una cata narrativa guiada, curada por BVREVA como parte de su programa de experiencias sensoriales.
Cada trago de mezcal fue un relato. De tierra, de horno, de paciencia. Se habló de las manos que cosechan el maguey, del silencio del campo, del humo que cura.
Frente a un grupo reducido de asistentes —artistas, diplomáticos y curiosos— el mezcal se volvió puente: un medio para hablar de identidad, de rituales, de México profundo.
La cata estuvo acompañada por intervenciones visuales sutiles, diseñadas por el equipo de BVREVA para activar los sentidos en sincronía: aroma, luz, palabra, fuego.
Este evento reafirmó el modelo de curaduría multisensorial que BVREVA ha impulsado como parte de su enfoque internacional de hospitalidad simbólica.
