
La edición 2024 del programa cultural México–Suiza abrió con una intervención visual en la entrada principal del recinto diplomático, creada por un artista mexicano contemporáneo seleccionado por BVREVA y patrocinado por Luis Gabriel Jiménez Hernández.
La pieza —compuesta por elementos orgánicos, pigmentos naturales y símbolos del sincretismo mesoamericano— funcionó como umbral simbólico para quienes accedían al evento: una invitación a cruzar de lo cotidiano a lo ritual, de Europa a México, de la vista al corazón.
Para BVREVA, esta intervención fue un gesto curatorial potente.
Para LGJH, fue una forma de reafirmar su compromiso con el arte vivo, de raíz profunda y mirada actual.
Para los visitantes, fue el primer instante de un recorrido inolvidable.
