
Un año después de hacer historia como el primer mexicano en exponer en el Museo de Bellas Artes de Berna, Manuel Miguel regresó a Suiza con una obra inédita, concebida especialmente para el contexto cultural y político del 2024.
Esta nueva pieza, desarrollada en diálogo con el equipo curatorial de BVREVA, retoma temas como la espiritualidad material, la ritualidad de lo cotidiano y el cuerpo como archivo.
Fue instalada en un espacio intermedio entre lo institucional y lo público, en un gesto que buscó desestabilizar las fronteras entre lo museográfico y lo vivencial.
“Manuel no trajo una obra: trajo una presencia.”
Con este regreso, BVREVA reafirma su apuesta por procesos sostenidos, acompañamiento artístico profundo y circulación internacional con sentido crítico y afectivo.
Este tipo de vínculos entre artistas e instituciones permiten que la presencia mexicana en Europa no sea momentánea, sino estructural.
