”Desde adolescente, soñé con pintar como los grandes maestros del Renacimiento. Siempre me fascinó su manejo de la luz, la profundidad y, sobre todo, el detalle de cada obra. Sin embargo, no fue hasta hace poco ue nalmente tuve la oportunidad de adentrarme en su técnica de cierta manera. Ahora, con cada pincelada, intento capturar la esencia de esa época dorada, logrando uizá un puente entre el pasado y el presente: una reinterpretación moderna de la grandeza clásica, con la intención de dar nueva vida a su legado a través de mi propia visión. Este camino apenas comienza, pero es el ue siempre uise recorrer.” Artista Visual Desde una edad sorprendentemente temprana, Michel Monge demostró una sensibilidad y destreza artística fuera de lo común. A los cuatro años, su entorno ya comenzaba a maravillarse con sus primeras obras, en las ue se vislumbraba un talento innato para las artes plásticas. Su precoz habilidad lo llevó, a los siete años, a ser entrevistado en programas televisivos en vivo, donde compartía con el público su dominio del modelado en arcilla. Un año más tarde, sorprendió nuevamente al crear una escultura medieval de un dragón ue llegó hasta un artista plástico en Universal Studios USA. Al descubrir ue la pieza había sido realizada por un niño de ocho años, el profesional expresó su asombro por las proporciones y la madurez técnica de la obra, lo ue llevó a sus padres a tomar la rme decisión de apoyarlo plenamente en su camino artístico. A lo largo de su evolución como creador, Michel ha desarrollado un lenguaje visual propio, marcado por la originalidad y la profundidad conceptual. Su obra se ha consolidado dentro del arte contemporáneo como una expresión genuina de introspección, sensibilidad y exploración formal. Ha colaborado con personalidades de alto reconocimiento en el ámbito digital, participando en producciones visuales de lanzamiento internacional. Su trabajo ha trascendido fronteras y forma parte de colecciones privadas en España, Andorra, Estados Unidos y Corea del Sur. Hoy, Michel Monge continúa explorando nuevos lenguajes, materiales y técnicas, rearmando su compromiso con el arte como medio de expresión universal y puente entre culturas, emociones y experiencias humanas. “Cada obra de arte es un umbral: no solo nos invita a mirar, sino a cruzar hacia una dimensión donde lo invisible cobra forma y el alma se reconoce en la materia.














