
En el corazón de Berna, una procesión ancestral tomó forma bajo un nuevo lenguaje artístico. No fue desfile. No fue espectáculo. Fue una comparsa ritual, curada por BVREVA, que transformó el espacio público suizo en un territorio simbólico cargado de historia, memoria y color.
Máscaras intervenidas por artistas, música tradicional del sur de México, cuerpos en movimiento y silencios coreografiados dieron vida a una pieza performática que celebró la muerte como parte esencial de la vida.
Cada paso, cada tambor, cada sombra proyectada sobre la arquitectura europea fue un recordatorio: el arte mexicano no se exhibe, se encarna.
“La calle fue altar. La comparsa, un poema colectivo.”
(Equipo BVREVA)
Esta acción fue concebida como parte del programa de curaduría expandida de BVREVA, que busca llevar las tradiciones vivas de México a nuevas geografías desde una mirada contemporánea, respetuosa y crítica.
